Oráculo
Un oráculo designa, en la Antigüedad, el lugar sagrado o la sacerdotisa a través de la cual se expresaba una divinidad, así como la respuesta misma. En el uso moderno, la palabra designa además un mazo de cartas adivinatorias distinto del tarot y del Lenormand.
Origen y etimología
La palabra proviene del latín oraculum, formada sobre orare, hablar solemnemente. Los oráculos griegos antiguos más célebres son el de Delfos, dedicado a Apolo y donde oficiaba la Pitia, y el de Dodona, dedicado a Zeus, donde se interpretaba el susurro de un roble sagrado. El oráculo de Delfos funciona desde el siglo VIII a. e. c. hasta el siglo IV de nuestra era y desempeña un papel político mayor en el mundo griego. La palabra griega correspondiente es khrêsmos (respuesta) o manteion (lugar de oráculo). La palabra oráculo en lenguas romances aparece para traducir los santuarios antiguos y luego, por extensión, para designar cualquier palabra de verdad profética.
Evolución y tradición
En los siglos XIX y XX, la palabra oráculo se adopta comercialmente para designar mazos de cartas adivinatorias más libres que el tarot tradicional. El Oráculo Belline, el Oráculo de la Triada, el Oráculo Ge, el Oráculo de los Ángeles (Doreen Virtue, década de 1990) son ejemplos. A diferencia del tarot, estructurado en 22 mayores y 56 menores, un oráculo puede tener cualquier número de cartas (36, 44, 52, 78...) y cualquier tema. Esta libertad lo convierte en un formato prolífico en la edición esotérica contemporánea. La difusión se acelera en la década de 2010 con editoriales especializadas como Hay House, Llewellyn y Contre-Dires.
Uso práctico
En Tarotoui hay varios oráculos disponibles como complemento al tarot: oráculos de ángeles, oráculos inspirados en el folclore, oráculos temáticos. Extraer una carta de oráculo suele seguir un procedimiento simple: plantear una pregunta, mezclar, extraer una o varias cartas, leer el significado asociado. Muchos oráculos están concebidos como herramientas de inspiración o de meditación diaria más que como herramientas predictivas. La lectura está menos codificada que la del tarot y deja más lugar a la intuición. Por esa razón se recomiendan a menudo a quienes se inician en la cartomancia.
Para profundizar
Confundir el oráculo antiguo (institución religiosa) y el oráculo moderno (mazo de cartas comercial) es una simplificación. Ambos sólo tienen en común la palabra. Conviene observar también que la proliferación de oráculos contemporáneos hace que la calidad sea variable: algunos se apoyan en un trabajo simbólico sólido, otros responden al marketing puro. La fiabilidad de un oráculo depende de la seriedad de su autor y de la coherencia de su sistema.