Cruz Celta
La Cruz celta es una tirada de tarot de diez cartas dispuestas en forma de cruz prolongada por un eje vertical de cuatro cartas. Es uno de los protocolos más utilizados en la cartomancia anglosajona e internacional.
Origen y etimología
La Cruz celta, en su forma moderna, fue publicada por Arthur Edward Waite en The Pictorial Key to the Tarot en 1910, junto con el tarot Rider-Waite aparecido el año anterior. Waite la presenta como An Ancient Celtic Method of Divination, pero ninguna fuente anterior atestigua este nombre: la denominación celta es sobre todo evocadora. El protocolo recoge sin embargo principios que circulaban en los medios ocultistas londinenses de finales del siglo XIX, en particular en la Orden Hermética de la Golden Dawn, de la que Waite era miembro. La difusión mundial del tarot Rider-Waite ha convertido esta tirada en un estándar de facto.
Evolución y tradición
Existen numerosas variantes. La versión original de Waite incluye una carta de significación, una carta que cruza la primera y luego ocho posiciones explícitas: coronación, fundamento, pasado, futuro, uno mismo, entorno, esperanzas y temores, resultado. Eden Gray en The Tarot Revealed (1960) y luego Rachel Pollack en Seventy-Eight Degrees of Wisdom (1980) popularizaron matices de posicionamiento. La tradición francesa, bajo la influencia de Papus y más tarde de Alejandro Jodorowsky, prefiere otras disposiciones, pero la Cruz celta sigue enseñándose ampliamente en los manuales modernos.
Uso práctico
La Cruz celta se utiliza para preguntas complejas que requieren una visión panorámica: situación, bloqueo, raíces, perspectivas, entorno humano, expectativas, desenlace. El consultante plantea una pregunta abierta, mezcla el mazo y luego extrae diez cartas en un orden preciso. Cada posición ilumina una faceta específica. En Tarotoui la Cruz celta forma parte de las tiradas propuestas, con una guía de interpretación posición por posición. Conviene más a un consultante ya familiarizado con el tarot o acompañado, ya que la lectura cruzada de las diez cartas requiere cierta práctica.
Para profundizar
El calificativo celta es un efecto del marketing victoriano: romantiza un protocolo sin vínculo histórico comprobado con los druidas o la mitología celta. Conviene observar también que los manuales discrepan sobre el orden exacto de las posiciones 5 y 6 (pasado / futuro): el propio Waite varió en sus descripciones. La tirada sigue siendo válida cualquiera que sea la convención, siempre que se fije antes de extraer las cartas.