Karma
El karma es, en las tradiciones del hinduismo, el budismo y el jainismo, la ley de causalidad moral según la cual cada acción genera consecuencias para su autor, en esta vida o en vidas siguientes. La palabra significa literalmente acto o acción.
Origen y etimología
La palabra sánscrita karman deriva de la raíz verbal kr-, hacer. El concepto aparece en las Upanishads (hacia 800-500 a. e. c.), en particular la Brihadaranyaka Upanishad, que plantea la relación entre actos y destino. El budismo primitivo, a partir del Buda histórico en los siglos VI-V a. e. c., retoma y matiza el concepto: para el budismo, es la intención (cetana), más que el acto material, lo que produce karma. El jainismo atribuye al karma una dimensión cuasi física: es una materia sutil que se adhiere al alma y la pesa. La difusión occidental del concepto data del siglo XIX, mediante las traducciones de los textos sánscritos y la influencia de la Sociedad Teosófica fundada en 1875.
Evolución y tradición
Las escuelas divergen en su concepción del karma. El hinduismo clásico distingue tres tipos: sanchita karma (acumulado de vidas anteriores), prarabdha karma (maduro en esta vida), kriyamana karma (en proceso de creación). El budismo rechaza la idea de un alma permanente que transporte el karma, pero mantiene la continuidad causal. El jainismo propone una liberación mediante una ascesis estricta que disuelve los karmas acumulados. La Sociedad Teosófica con Helena Blavatsky ha popularizado en Occidente una lectura moralizante del karma como justicia cósmica automática, simplificación a menudo alejada de las doctrinas originales. La Nueva Era contemporánea propone versiones aún más libres.
Uso práctico
En la espiritualidad contemporánea, el karma sirve de marco conceptual para comprender las dificultades encontradas y orientar las acciones hacia efectos benéficos. En Tarotoui el karma se documenta entre los conceptos espirituales tradicionales. Algunas lecturas de tarot o de numerología evocan deudas kármicas o lecciones kármicas, lecturas heredadas de la teosofía. La ética práctica derivada del karma se resume a menudo en una atención prestada a las consecuencias de los actos y a la calidad de la intención. Esta ética general es compatible con muchas tradiciones espirituales y filosóficas.
Para profundizar
Confundir karma y fatalidad es una deriva frecuente en Occidente. La doctrina india del karma no enseña el determinismo estricto: reconoce la libertad de la acción presente, que modifica el curso kármico. Conviene observar también que la lectura moralizante (te mereces lo que te pasa) es menos fiel a las fuentes que la lectura fenomenológica (los actos dejan huellas, interiores y relacionales). El estatus metafísico del karma sigue siendo objeto de creencia, no de demostración.