Descendente
El descendente es, en astrología, el punto opuesto al ascendente: marca el grado del zodíaco que se ponía en el horizonte oeste en el momento del nacimiento. Es la cúspide de la séptima casa astrológica.
Origen y etimología
La palabra proviene del latín descendere, que significa descender, y designa en astrología el signo que desciende bajo el horizonte en el momento preciso del nacimiento. La doctrina de los cuatro ángulos (ascendente, descendente, medio cielo y fondo del cielo) es codificada por los astrólogos helenísticos de Alejandría desde el siglo I de nuestra era y sistematizada por Claudio Ptolomeo en el siglo II en la Tetrabiblos. En la Edad Media árabe y latina, el descendente (occasus) sigue siendo uno de los cuatro ángulos cardinales del tema. El término descendente se asienta en la lengua astrológica desde el Renacimiento.
Evolución y tradición
En la tradición helenística, el descendente se asociaba a la muerte, al declinar del día y a la puesta de los astros. La relectura psicológica del siglo XX, bajo la influencia de Carl Gustav Jung, Dane Rudhyar y más tarde Liz Greene, ha desplazado esta lectura: el descendente representa ahora al otro en sentido junguiano, lo que se proyecta sobre las parejas significativas. La casa VII rige el matrimonio, las asociaciones profesionales y los rivales declarados. El signo del descendente, siempre opuesto al del ascendente, indica el tipo de persona atraída o buscada como complemento.
Uso práctico
En consulta, el descendente ayuda a comprender la dinámica relacional de una persona: lo que espera de los demás, lo que rechaza, lo que proyecta. Una persona con Aries ascendente tiene Libra descendente, lo que sugiere una atracción por la diplomacia en sus parejas. En Tarotoui el descendente se calcula automáticamente a partir de los datos natales y aparece en la cartografía de la carta. Los tránsitos sobre el descendente, en particular los de los planetas lentos (Saturno, Urano, Plutón), marcan a menudo trastornos en la vida relacional.
Para profundizar
Reducir el descendente a la pareja ideal es una simplificación. Describe también la sombra relacional, aquello que no se reconoce en uno mismo y que se encuentra por proyección en el otro. Conviene observar que, al igual que el ascendente, el descendente depende de una hora de nacimiento precisa. Sin ese dato no puede calcularse con fiabilidad.